Los Browns completan cuarta remontada consecutiva sobre los Steelers en clásico del jueves
Deshaun Watson y Andre Szmyt protagonizaron otra noche de heroísmos en el cuarto cuarto, ya que Cleveland se impuso 27-24 a Pittsburgh en la noche del jueves, extendiendo su racha ganadora ante los Steelers a cuatro partidos consecutivos en televisión nacional.
El cuarto acto de Watson, la última joya de Szmyt
Deshaun Watson no dudó cuando tuvo que recorrer 38 yardas en diez segundos. Después de recibir una intercepción de 4 yardas con 19 segundos restantes que empujó el balón hasta su propia línea de 38, completó cuatro de cinco pases con calma —incluidas dos conversiones cruciales para Jerry Jeudy por 27 yardas— para colocar a Andre Szmyt en la línea de 42.
Szmyt no solo la convirtió. La hizo ver fácil.
“En serio dije: ‘La pateo desde cualquier lugar’”, comentó Szmyt. “Pero le dije: ‘vamos a la de 42, quizás un Field Goal de 60 yardas’. Él me dio un par de yardas extra, así que felicitaciones para él.”
El pateo —su segundo de la semana— fue la tercera vez desde que se unió a Cleveland la temporada pasada que Szmyt clava un field goal en los últimos 15 segundos. Su racha de field goals convertidos se extiende a 22 seguidos, un número que hace que incluso los intentos más imposibles se sientan inevitables. Los Browns ahora han ganado tres partidos consecutivos decididos en los últimos dos minutos, todos con Szmyt como el cerrador. Se está convirtiendo en un patrón más que en una anomalía.
Cleveland (3-1) alcanzó su mejor comienzo desde 2001. Pittsburgh (2-2) cayó a 0-10 como visitante contra rivales de la División Norte de la AFC los jueves por la noche, una estadística que dice más sobre la crisis de identidad de este equipo que cualquier sola derrota podría. Los Browns, mientras tanto, están construyendo algo que se parece a un hábito.
El primer tiempo fue simple; el resto, no
Pittsburgh comenzó fuerte. Roman Wilson recibió un pase de lanzamiento de 12 yardas por el extremo izquierdo en un jet sweep para ir 7-0 arriba, y la defensa de los Steelers se vio como la unidad que hizo famosa a esta división durante décadas. Aaron Rodgers lució lo suficientemente cómodo como para imaginar que esto se les escapar ía a los Browns temprano.
Entonces Denzel Ward cambió el primer tiempo.
En la segunda jugada del segundo cuarto, Ward interceptó un pase de Rodgers destinado a Michael Pittman Jr. en la línea de 44 de los Browns, y Cleveland nunca miró atrás. La ofensa anotó 21 puntos sin respuesta. Jaleel McLaughlin rompió dos tackles y se filtró por un estrecho espacio para un touchdown de 28 yardas. Quinshon Judkins marcó desde 2 yardas. Harold Fannin Jr. atrapó su tercer touchdown en dos partidos en una ejecución de 2 yardas en tercera down.
Los Browns anotaron 21 puntos en el segundo cuarto por primera vez desde la Semana 13 de la temporada 2020 contra Tennessee. Es un detalle específico, casi arbitrario, hasta que te das cuenta de que es ese tipo de anomalía estadística que señala que un equipo está encontrando su ritmo exactamente en el momento equivocado para su oponente.
Aaron Rodgers completó 22 de 40 pases para 299 yardas con tres touchdowns y dos intercepciones. No estuvo mal. Solo falló los lanzamientos que normalmente hace, y jugó contra una defensa de los Browns que lo presionó toda la noche: cinco sacres, 10 golpes al quarterback. Rodgers había lanzado dos o menos intercepciones en cada uno de sus 14 partidos iniciales con Pittsburgh. Este fue su primer juego con múltiples robos en más de dos meses, una regresión que puede decir más sobre la presión defensiva de Cleveland que cualquier esquema individual.
“Nos estaban cazando en algunas jugadas largas que no estábamos ganando”, admitió Rodgers. “Fallé algunos pases que normalmente convierto.”
Mike McCarthy lo llamó por su nombre: “les faltó un play”. Lo dijo de nuevo después del partido, y lo dirá la próxima semana, porque es la frase que lo describe todo sobre este equipo ahora.
El cuarto cuarto fue un tiro de moneda decidido por un flip más largo
Rodgers encontró a George Washington por un touchdown de 21 yardas temprano en el cuarto cuarto, extendiendo la ventaja de Pittsburgh a 24-17. La ofensa de los Steelers, construida alrededor de la velocidad y el engaño, parecía que finalmente podría escaparse. Luego Rodgers conectó con Pat Freiermuth por 3 yardas con 1:44 restantes, seguido de su propia carrera de 2 puntos para empatar 24-24.
Los Steelers tuvieron lo que parecía una oportunidad —una serie para ganarlo, un momento para responder a las tres colapsos consecutivos en el cuarto cuarto que habían sufrido contra Cleveland.
Un play después, Grant Delpit interceptó el Hail Mary de Rodgers en la línea de 18 de los Browns con 1 segundo restante. A los Steelers les faltaron tiempos muertos antes del lanzamiento. No hubo challengen, ni revisión, solo el sonido de Rodgers lanzando a doble cobertura y Delpit leyendo la trayectoria perfectamente.
Jaylen Warren de Pittsburgh corrió para 93 yardas en 17 intentos. DK Metcalf tuvo cinco recepciones para 115 yardas. El talento ofensivo estaba ahí. La ejecución no fue suficiente.
Cleveland ahora ha ganado ocho partidos consecutivos los jueves por la noche —la racha activa más larga y la cuarta más larga en la historia de la NFL. Cuatro de esas victorias han sido contra los Steelers en ese mismo escenario. Los Browns se han convertido, en una sola temporada, en el equipo que domina los jueves por la noche y domina a Pittsburgh en ellos.
Lo que esto significa para los Browns
Tres camebacks consecutivos en el cuarto cuarto. Watson completó 24 de 33 pases para 268 yardas, incluyendo 181 en el primer tiempo —su mayor total desde el trade desde Houston en 2022. La ofensa está resolviendo las cosas en el momento exacto en que el calendario se pone más difícil: un viaje a los New York Jets el 11 de octubre lo sigue, luego un partido en casa contra Baltimore. La dificultad del calendario de los Browns a través de cuatro partidos es la quinta más dura de la liga, y son 3-1 contra él. Eso es talento o suerte, y ambas son lecturas válidas de los mismos datos.
Las lesiones nublarono el panorama en ambos lados. El DT de los Browns, Mason Graham, salió con una lesión en la rodilla izquierda en el primer cuarto y no regresó —el timing fue desafortunado pero no inesperado, dado que Graham ha perdido tiempo durante toda su carrera por problemas de piernas. El DT de los Steelers, Derrick Harmon, fue llevado en camilla con una lesión en el pie en el segundo cuarto, y el CB Jamel Dean salió con un problema en el tobillo tarde en el mismo cuarto. Ninguno regresó.
Todd Monken lo resumió limpiamente: “Feliz por Deshaun. No feliz por el sack ahí al final, pero tres comesbacks consecutivos en el cuarto cuarto son realmente increíbles para él y nuestro equipo.”
Lo que Monken no dijo es que estas victorias están sumando algo. Cada una hace que la siguiente sea más fácil, porque la creencia se vuelve estructural más que situacional. Los Browns no solo están ganando partidos reñidos. Están aprendiendo cómo ganarlos.
Lo que esto significa para los Steelers
Nada es limpio para Pittsburgh. Lideraron 7-0. Lideraron 14-7 en un punto del segundo tiempo. Tuvo a Rodgers conduciendo hacia el rango de field goal con segundos restantes y no pudieron convertir. Cinco sacres. Dos robos. Un equipo que parece permanentemente un play cerca de dar el salto.
Los Jets visitan el 11 de octubre. Luego le sigue un partido en casa contra Indianapolis. La seguridad laboral de McCarthy no está en juego —todavía—, pero el camino hacia la relevancia en la AFC North se ha estrechado. Los Steelers son 0-10 los jueves por la noche contra oponentes divisionales. Han perdido seis partidos reñidos consecutivos esta temporada. Algo se rompe en los márgenes, y no es obvio dónde vive la solución.
Rodgers ahora ha jugado tres partidos contra Cleveland este año y ha ido 0-3. Ha lanzado para más de 300 yardas en cada uno de esos encuentros y aún así perdió todos. Los números sugieren paridad. Los resultados sugieren algo completamente diferente.
Para Cleveland, el camino se ensanchó un poco. Son 3-1. Ganan los jueves por la noche. Tienen un kicker que aparentemente no cree en fallar. Y tienen tres camebacks en el cuarto cuarto que están empezando a sentirse como un patrón más que un accidente.
La pregunta ahora es si este equipo puede sostenerlo cuando el margen de error se reduzca. Tres victorias consecutivas contra oponentes difíciles es notable. Tres derrotas consecutivas contra rivales más débiles resetearía la narrativa al instante. Los Browns lo saben. Los Steelers también.
Lo que los separa ahora es quién lo cree más.