Las sanciones reducen el petróleo, pero los resultados de Nvidia podrían remodelar los mercados
Las nuevas sanciones de EE. UU. a Irán empujaron los precios del petróleo a la baja mientras las bolsas globales subían, pero la verdadera volatilidad está por llegar. Los resultados trimestrales de Nvidia este miércoles podrían recalibrar las primas de riesgo en energía, tecnología y bonos simultáneamente.
La paradoja del petróleo que cae en medio de tensiones crecientes
Cuando el secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, anunció nuevas sanciones contra Irán el lunes, esperaba que el mercado internalizara un mayor riesgo energético. Sin embargo, el crudo Brent cayó un 2 % a 88,74 dólares el barril, mientras que el petróleo de referencia en Estados Unidos bajó un 2,2 % a 83,14 dólares. Las bolsas mundiales subieron casi por doquier: el DAX alemán ganó un 0,5 %, el Kospi surcoreano sumó un 0,7 % y el ASX 200 australiano escaló un 0,7 %. Incluso los futuros en EE. UU. insinuaban modestas ganancias.
Esa divergencia es la señal. Las sanciones estaban diseñadas para asfixiar las exportaciones petroleras iraníes y castigar a los países que siguen comerciando con Teherán. Sin embargo, el efecto inmediato fue aliviar los temores de que la guerra en Oriente Medio se escalara a un conflicto regional más amplio. El petróleo había oscilado entre 72 y 102 dólares este mes ante la esperanza de un acuerdo que reabriría los buques tanqueros del Golfo Pérsico. La advertencia de Bessent de que habría represalias contra cualquier país que ignorara las sanciones probablemente enturbió esas esperanzas, pero también redujo la prima por una interrupción repentina del suministro. Los mercados ahora están valorando un escenario distinto: un Irán contenido, no un Golfo inestable.
El parpadeo del mercado de bonos que calmó el pánico bursátil
El rebote accionario tenía otro motor: los rendimientos del Tesoro retrocedieron. El rendimiento a 10 años cayó al 4,69 % desde el 4,74 % del viernes por la tarde, borrando el repunte desencadenado la semana pasada por un anuncio sorpresa de recompra del Tesoro. Stephen Innes, de SPI Asset Management, señaló que la discusión sobre el uso del efectivo de la Cuenta General del Tesoro para financiar compras de bonos a más largo plazo dio a los operadores algo en qué pensar. Los rendimientos a largo plazo cayeron y la curva se aplanó.
Pero Innes también sonó una nota de cautela. “Hay una diferencia entre obligar al mercado de bonos a parpadear por una tarde y resolver el problema subyacente”, dijo. El problema subyacente sigue ahí: las expectativas de inflación permanecen elevadas, la deuda gubernamental se infla y las tasas hipotecarias ya han escalado. La maniobra a corto plazo del Tesoro calmo la volatilidad, pero no reparó la presión estructural sobre los costes de endeudamiento.
Para las acciones, sin embargo, el alivio temporal fue suficiente. Las primas de riesgo accionario se contrajeron mientras los rendimientos de los bonos descendían, lo que permitió que los futuros del Nasdaq cotizaran al alza incluso cuando el propio índice había cedido un 0,8 % el lunes. El mercado miraba hacia adelante, no hacia atrás.
Los resultados de Nvidia: el segundo frente en una guerra de dos frentes
Mientras los mercados energéticos encogían los hombros ante las sanciones, el sector tecnológico se preparaba para su propio golpe. Nvidia, el titán del auge de la inteligencia artificial, registró una caída del 2,9 % el lunes. Micron Technology perdió un 5,8 % y Broadcom cayó un 2,6 %. Los tres enfrentarán un resultado binario el miércoles cuando Nvidia publique sus resultados trimestrales. La pregunta no es si la demanda de inteligencia artificial es real —lo es— sino si los beneficios están manteniendo el ritmo de la frenesía.
Los inversores han empujado las acciones de chips a valoraciones que asumen un hipercrecimiento continuo. Si la orientación de Nvidia tropieza, o si la dirección señala que el gasto de capital de los proveedores de nube está ralentizándose, la corrección podría ser brusca. Y dado que Nvidia se encuentra en el corazón de cada fondo cotizado y índice temático de inteligencia artificial, una resbalada se propagaría por toda la tecnología, los semiconductores e incluso el mercado más amplio.
Esta es la segunda capa de riesgo. La tensión geopolítica mueve el petróleo y los bonos; la temporada de resultados está a punto de mover la tecnología. Las dos fuerzas convergen. Históricamente, los choques petroleros y las decepciones de resultados no ocurren simultáneamente. Cuando lo hacen, se potencian mutuamente. Los precios más bajos del petróleo alivian la inflación, lo que sostiene la política de la Reserva Federal, lo cual ayuda a las valoraciones tecnológicas. Pero si Nvidia falla y envía el Nasdaq precipitándose, la ganancia derivada de una energía más barata se evapora. El equilibrio actual del mercado es delicado.
Quién gana, quién pierde y qué pasa después
Los ganadores son claros: Estados Unidos obtiene ventaja diplomática sobre Irán, el dólar se fortaleció a 159,30 yenes desde 159,10, y los tenedores de bonos disfrutan de un respiro temporal frente a los picos de rendimiento. Los países que importan petróleo iraní —en particular China e India— pueden ver un alivio a corto plazo si las sanciones ahogan ese suministro en lugar de levantarlo, pero también se enfrentarán a costes más altos si las fuentes alternativas se vuelven escasas.
Los perdedores incluyen al rial iraní, que tocó un mínimo histórico frente al dólar, y a cualquier inversor largo en acciones vinculadas a la inteligencia artificial sin un catalizador claro. Si los resultados de Nvidia no justifican los múltiplos actuales, la posterior venda castigará a todos, desde traders minoristas hasta fondos de pensiones con exposición tecnológica.
Lo que pase después depende de tres eventos. El informe de Nvidia el miércoles marcará el tono de la tecnología. El discurso del presidente de la Reserva Federal, Kevin Warsh, el viernes en el simposio de Jackson Hole señalará cómo ve el banco central la inflación —probablemente reconociendo que los precios del petróleo siguen siendo un factor importante—. Finalmente, las sanciones mismas o bien se ajustarán sobre las exportaciones iraníes o bien provocarán una medida de represalia que empuje el petróleo más alto nuevamente. Hasta entonces, los mercados están valorando una calma que parece tomada prestada.