La pérdida de ¥6,6 billones de Anthropic es, en realidad, una buena noticia
La pérdida reportada por Anthropic de 42.000 millones de dólares parece catastrófica, pero es casi enteramente un artificio contable derivado del aumento del valor de las inversiones de Google y Amazon. La verdadera historia es lo que revela sobre la trampa de dependencia que enfrenta a los laboratorios de IA independientes.
La pérdida que no es una pérdida
Anthropic reportó una pérdida de 42.000 millones de dólares para 2025. En papel, se sitúa entre las peores pérdidas anuales registradas por una empresa estadounidense, aproximadamente a la par con el deterioro de 29.100 millones de dólares que sufrió Citigroup durante la crisis financiera de 2008. La cifra principal por sí sola hundiría a cualquier otra firma.
Pero Anthropic no gastó 42.000 millones. Gastó unos 8.000 millones en operaciones, según el prospecto que se filtró recientemente. Los otros 34.000 millones son una ficción contable nacida de los mecanismos de la deuda convertibel, y apuntan a una historia estructural mucho más interesante sobre quién controla realmente el futuro de la inteligencia artificial.
El dinero proviene de dos fuentes: Google, que comenzó a invertir en Anthropic a través de bonos convertibles a mediados de 2023 con un compromiso inicial de 2.000 millones de dólares, y Amazon, que entró a finales de 2024 con una valoración de 46.000 millones y un cheque de 8.000 millones. Ambas inversiones están estructuradas como deuda convertibel, lo que significa que luego pueden intercambiarse por participaciones accionarias en Anthropic.
Bajo las normas contables GAAP de EE. UU., cuando el valor de las acciones en las que esos bonos pueden convertirse aumenta, el emisor debe registrar el incremento como una pérdida en su estado de resultados. Eso es todo. No salió dinero de la empresa. No se destruyó equipo. La pérdida simplemente refleja que Anthropic ahora vale drásticamente más que cuando Google y Amazon emitieron sus cheques.
Joshua Ronen, profesor de contabilidad en la Stern School of Business de la NYU, lo expresó con claridad: “Esta pérdida es el reverso de las buenas noticias. La valoración se disparó tan bruscamente que la pérdida se infló hasta esta magnitud”.
Según se informa, Anthropic apunta a una valoración de 2 billones de dólares para una oferta pública inicial (IPO) próxima. Si eso se materializa, las pérdidas contables seguirán acumulándose, no porque la compañía esté fallando, sino porque sus inversores están ganando demasiado, demasiado rápido, y los libros deben reflejarlo.
El poder oculto del proveedor de nube
El patrón real aquí no es contable. Es poder.
Google reveló 124.300 millones de dólares en inversiones en startups en sus últimos resultados, señalando que la mayor parte está concentrada en una sola posición. En julio, la compañía reportó una ganancia de 99.000 millones de dólares por inversiones en SpaceX y “otra startup no cotizada”, ampliamente entendida como Anthropic, durante su trimestre de abril a junio de 2026. El New York Times informó en marzo de 2025, citando documentos judiciales, que Google posee aproximadamente el 14 por ciento del capital accionario de Anthropic.
Esta no es una inversión pasiva. Google es simultáneamente el mayor respaldo de Anthropic, su mayor cliente de computación en la nube y su competidor más directo en IA generativa. La misma infraestructura que alimenta los entrenamientos de Claude también alimenta los de Gemini. La estructura del bono convertibel otorga a Google una asimetría a favor: si Anthropic tiene éxito, Google captura rendimientos enormes; si tropieza, la posición de Google como proveedor de nube de Anthropic crea una dependencia que limita lo que Anthropic puede hacer.
Amazon ha jugado la misma mano con una inversión convertibel de 8.000 millones de dólares a una valoración de 46.000 millones de dólares a finales de 2024. La parallél es impactante: ambos gigantes de la nube están usando instrumentos de deuda para construir posiciones estratégicas en laboratorios de IA de vanguardia mientras extraen acceso preferencial a capacidad de computación.
La trampa de la dependencia
La dependencia va en ambos sentidos. Anthropic no puede entrenar modelos de vanguardia sin enormes cúmulos de GPUs, y esos cúmulos están controlados casi en su totalidad por las mismas empresas que invierten en ella. Cada ciclo adicional que Anthropic compra a AWS o Google Cloud profundiza su dependencia de actores que podrían, en cualquier momento, subir precios, dar prioridad menor a sus cargas de trabajo o acelerar sus propios productos competitivos.
La estructura del bono convertibel amplifica esta dinámica. Cada vez que la valoración de Anthropic se acerca a ese objetivo de IPO de 2 billones de dólares rumoreado, la pérdida contable en las posiciones convertibles de Google y Amazon crece más. La situación patrimonial de la compañía se ve cada vez más dañada aunque su posición de mercado se fortalezca. Cualquier tropiezo —lanzamientos de productos retrasados, presión competitiva de Gemini o los modelos de Amazon, vientos regulatorios en contra— podría revertir la trayectoria de valoración y dejar a Anthropic con obligaciones de deuda repentinamente pesadas en términos desfavorables.
Los ingresos cuentan parte de la historia. Con 4.600 millones de dólares en 2025, Anthropic genera ingresos significativos pero en ninguna cerca de lo suficiente para financiar sus ambiciones de computación de forma independiente. La brecha entre lo que gana y lo que necesita para mantenerse competitiva en la frontera está siendo tapada enteramente por capital externo de las mismas firmas que más ganan si esos laboratorios flaquean.
Qué sucede después
Varios escenarios emergen de esta estructura.
Si Anthropic alcanza su objetivo de IPO de 2 billones de dólares, los bonos convertibles de Google y Amazon se convertirán en capital accionario en términos que probablemente favorezcan a los gigantes de la nube, otorgándoles escaños en el consejo, acceso a datos y tarifas preferenciales de computación que los competidores no pueden igualar. El propio IPO sería el momento de mayor vulnerabilidad, ya que la compañía transita del apoyo de inversores privados al escrutinio del mercado público mientras aún quema efectivo en computación.
Si el objetivo del IPO flaquea, los bonos convertibles permanecen como deuda. Anthropic enfrentaría obligaciones de reembolso a pesar de operar con una pérdida anual de 8.000 millones de dólares, y sus relaciones con los proveedores de nube podrían pasar de la asociación a la extracción. Google y Amazon tienen todo el incentivo para mantener a Anthropic dependiente: la dependencia asegura ingresos por servicios de nube e influencia estratégica sobre el desarrollo de IA de vanguardia.
La implicación más amplia se extiende más allá de Anthropic. Cualquier laboratorio de IA independiente que no pueda construir su propia infraestructura de computación enfrenta la misma trampa: el capital de los proveedores de nube genera captación de plusvalías para esos proveedores y dependencia estructural para el laboratorio. La pérdida de 42.000 millones de dólares no es la crisis de Anthropic. Es la firma contable de una nueva era en la que las empresas que controlan chips y nubes también controlan quién tiene derecho a definir qué hace la IA a continuación.