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Arkane Studios podría cerrar tras el abandono de Xbox; el proyecto

Arkane Lyon tiene semanas para encontrar un comprador antes de que Xbox la cierre. El estudio detrás de Dishonored y Deathloop compite contra el reloj, y su último juego, Blade, podría perderse para siempre si nadie interviene.

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El reloj corre para Arkane Lyon

Arkane Studios tiene aproximadamente tres semanas para encontrar un comprador antes de dejar de existir. No es exageración: es la fría aritmética de la ley laboral francesa colisionando con el plan de reestructuración de Microsoft. El estudio conocido por Dishonored, Deathloop y la original Prey enfrenta el cierre para el 13 de noviembre a menos que alguien se presente con la billetera abierta y una visión para preservar su producción creativa.

La situación se empeoraba día tras día. A principios de este mes, Le Monde informó que los desarrolladores del estudio con sede en Lyon esperan activamente conseguir más tiempo. Gematsu confirmó el reportaje, señalando que Arkane Austin —la hermana del estudio en Texas— ya fue cerrada en 2024 después del fracaso de Redfall. Ahora la pregunta es si Arkane Lyon compartirá el mismo destino, o si algo —alguien— puede rescatarlo.

Las consecuencias del reajuste de Microsoft

Xbox adquirió Arkane como parte de su compra de ZeniMax Media por 68.700 millones de dólares en 2021. Durante dos años, el estudio prosperó. Deathloop ganó premios al Juego del Año, la crítica lo calificó como uno de los mejores shooters en primera persona de los últimos tiempos, y Arkane se convirtió en la bandera que Microsoft esperaba para entregar títulos de prestigio comparables al coloso Marvel de Sony. Marvel’s Blade debía ser ese título.

Todo cambió en julio de 2024 cuando Xbox anunció una reestructuración integral. Double Fine y Compulsion Games fueron escindidos. Undead Labs pasó a manos de sus empleados. Ninja Theory comenzó a despedir personal después de dos intentos fallidos de rescate. Arkane Lyon entró en un limbo: ni salvado ni morto, congelado en un barrido burocrático mientras sus desarrolladores esperaban ver si el estudio sobreviviría.

Ese limbo está por terminar. Las leyes laborales francesas exigen que las empresas con al menos 1.000 empleados intenten encontrar un comprador antes de proceder con despidos masivos o cierres. El plazo de tres meses para la búsqueda vence el 13 de noviembre. Quedan aproximadamente 21 días.

El problema de Blade

Entre todos los estudios amenazados, la situación de Arkane es particularmente álgida porque tiene algo listo para publicar. Marvel’s Blade se anunció en los Game Awards de 2023. Desde entonces, nada. Sin trailers, sin imágenes de juego, sin fechas. Según informes, Xbox habría querido cancelar el proyecto por completo en algún momento durante la reestructuración.

Pero, según representantes sindicales que hablaron con Le Monde, Blade está cerca de terminar su desarrollo. Un desarrollador describió que sería un “despilfarro monumental” que el juego se quede inconcluso si Arkane Lyon cierra. Esa palabra —monumental— cobra peso cuando consideras lo que Arkane pone sobre la mesa. El estudio tiene un historial de entregar juegos pulidos, atmosféricos y mecánicamente sofisticados que definen géneros. Deathloop no era un mal juego de vampiros. Era brillante.

Blade tampoco es un mal juego, al menos por lo que sabemos. Es un proyecto ambicioso de un estudio que claramente entiende cómo crear experiencias single-player cautivadoras. Y está sentándose sin terminar en un cajón mientras sus creadores esperan ver si alguien comprará el estudio.

¿Quién compra un estudio como Arkane?

El detalle más interesante del reportaje de Le Monde: el fundador de Arkane, Raphael Colantonio, habría preguntado —quizás en serio y quizás no— cuánto costaría comprar el estudio de vuelta a Xbox. Si no es en serio, esperemos que alguien más lo sea. Porque Arkane Lyon no es solo un equipo de desarrollo: es una institución creativa con un historial probado, una marca sólida y una biblioteca de propiedad intelectual por la que cualquier editorial mataría.

Los posibles compradores son limitados. Sony sería la opción obvia dada la conexión con Blade, pero el jefe de PlayStation ha mostrado poco apetito por adquirir estudios después del acuerdo con Activision Blizzard y la fallida oferta de compra a Nintendo. Tencent y NetEase tienen el dinero, pero su reputación en los mercados occidentales es compleja. Una editorial indie podría no tener los recursos para apoyar un proyecto AAA como Blade. Una editorial de nivel medio como EA o Ubisoft podría ver valor, pero también vería el riesgo de heredar un estudio en crisis.

Que Colantonio lo compre de vuelta es el escenario romántico. También es el más realista, si puede convencer a inversionistas para que pongan el dinero. Él conoce la cultura del estudio, su visión creativa y su historia. Podría preservar lo que hace especial a Arkane —la ética colaborativa, el diseño como prioridad— que produjo juegos como Dishonored y Prey, sin la presión de generar informes de ganancias trimestrales.

Lo que se pierde

Si Arkane Lyon cierra, varias cosas mueren con él. La pérdida inmediata es Blade: un juego que podría haber sido un competidor importante para los proyectos de Wolverine y Spider-Man de PlayStation, y que probablemente habría sido bien recibido por la crítica si se terminaba con el cuidado que Arkane suele aplicar.

Pero la pérdida más profunda es el conocimiento institucional. Arkane ha dedicado más de dos décadas a desarrollar experiencia en immersive sims, experiencias single-player narratives y construcción de mundos. Ese conocimiento no se transfiere fácilmente a otros estudios. Los desarrolladores podrán encontrar nuevos puestos, pero la química creativa específica que hacía especial a Arkane se dispersará, diluirá y, finalmente, perderá.

La pérdida cultural también importa. Arkane Lyon es uno de los principales estudios de desarrollo de juegos de Francia, parte de un ecosistema creciente que incluye Dontnod, Spiders y la creciente escena indie alrededor de París. Su cierre sería un golpe a la credibilidad de la industria francesa de juegos en la escena mundial.

Qué sigue

La fecha límite del 13 de noviembre es firme. Si ningún comprador emerge para entonces, Arkane Lyon será clausurado sin importar el estado de completitud de Blade. El juego probablemente sea cancelado o entregado a otro estudio que carece del ADN creativo de Arkane. Los empleados restantes serán despedidos u ofrecidos posiciones en otro lugar, aunque muchos probablemente abandonen la industria por completo en lugar de reingresar a un mercado donde estudios como el suyo están siendo consolidados o destruidos.

La verdadera pregunta es si a alguien le importa lo suficiente como para actuar. Arkane es querido, sí. Pero la admiración no paga nóminas. Microsoft está cortando costos agresivamente y no ha mostrado señales de cambiar de rumbo. La pregunta es si un comprador aparecerá antes de que se cierre la ventana —y si ese comprador tiene los recursos y la voluntad de terminar Blade debidamente.

El tiempo se agota. El futuro del estudio es problema de nadie, excepto de quienes quieran salvarlo.