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La norma del USPS sobre el voto por correo es un ataque directo a la participación democrática

El gobierno de Trump impulsa una nueva norma del USPS que obligaría a los estados a entregar datos de votantes o ver cómo se detiene el flujo de papeletas. Se contraviene órdenes judiciales y podría dejar sin derecho al voto a millones antes de las elecciones de mitad de mandato de noviembre.

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La regla ya está bajo medida cautelar

El Servicio Postal de EE. UU. publicó su norma final el viernes por la noche. Estaba programada para aparecer en el Registro Federal la próxima semana. El momento fue calculado. El mensaje fue claro: estamos listos para actuar, con o sin tribunales.

La norma, sin embargo, contradice directamente dos medidas cautelares federales. Un juez en California y un juez en Massachusetts bloquearon ambos los cambios. Ambas órdenes están activas. Ambas tienen peso legal. El USPS lo reconoció en el propio texto de la norma.

No obstante, la agencia también afirmó claramente que, si el gobierno obtiene alivio de dichas medidas cautelares, procederá de inmediato. Esto no es cumplimiento pasivo. Es un juego de espera. La administración se está posicionando para hacer cumplir la norma en el momento en que los tribunales se lo permitan.

Qué hace realmente la norma

El mecanismo es sencillo y peligroso. Los estados que deseen recibir el Correo Federal de Boletas del USPS deben cumplir con los nuevos requisitos antes de que se envíen las boletas.

En primer lugar, los estados deben proporcionar al Departamento de Seguridad Nacional y otras agencias federales las listas de electores: nombres, códigos de barras y datos vinculados a las boletas por correo para elecciones federales.

En segundo lugar, los estados deben adoptar nuevos procedimientos de votación aprobados por el gobierno federal.

Si un estado se niega, el USPS se negará a entregar las boletas de ese estado.

La norma crea un nuevo portal de datos, llamado Portal de Correo Federal de Boletas, donde los estados deben enviar esta información. Los procesos de verificación dependerán de los datos en ese portal. El portal se activa cuando se publica el sistema de registros que lo rige, un desencadenante burocrático diseñado para imponer un cronograma independientemente de los procedimientos judiciales.

La administración Trump ya demandó a treinta estados y al distrito de Columbia por negarse a entregar las listas de electores. La demanda es una acción de强制执行. La norma es la palanca.

Las matemáticas detrás de la amenaza

Casi uno de cada tres estadounidenses votó por correo en 2024. Eso son aproximadamente ochenta millones de electores. La votación por correo ya no es una excepción en las elecciones americanas. Es un método convencional, arraigado en los hábitos de los electores a lo largo del espectro político.

Si el USPS comienza a negarse a entregar boletas de estados que no cumplen, el impacto es inmediato. Las boletas se quedan en las instalaciones de procesamiento. Los electores esperan. Los plazos vencen. Las boletas que llegan tarde son rechazadas bajo leyes estatales que varían de un lugar a otro. Millones de votos podrían simplemente desaparecer del conteo.

La norma no requiere que los estados cambien sus leyes electorales directamente. Externaliza esa presión al servicio postal. El USPS se convierte en elexecutor de un estándar electoral federal que aún no existe fuera de la orden ejecutiva de marzo del poder ejecutivo.

Las batallas judiciales no han terminado

Las medidas cautelares son reales. Reflejan el escepticismo judicial sobre la autoridad de la administración para anular la administración electoral estatal a través del servicio postal. Los tribunales hasta ahora han dicho que no.

Pero las medidas cautelares pueden levantarse. Los recursos pueden continuar. La Corte Suprema podría intervenir. La vía legal está abierta, y la administración se está preparando claramente para ello.

El lenguaje de la norma sobre el “alivio oportuno de las medidas cautelares” indica que la administración espera que los tribunales eventualmente permitan que la política adelante. Está construyendo la infraestructura ahora para que, cuando la puerta legal se abra, la implementación pueda comenzar sin demora.

Esto no es especulación. El portal existe. La norma está publicada. La amenaza está codificada.

Quién pierde si esto se mantiene

Las víctimas principales son los electores que dependen de las boletas por correo. Estas no son preocupaciones abstractas. Son personas que han votado de esta manera en elecciones anteriores. Viven en estados con sistemas universales de correo electoral como Oregón y Colorado. Viven en estados disputados donde la votación por correo se expandió dramáticamente después de 2020. Incluyen electores mayores, electores con discapacidad, electores rurales y miembros de las fuerzas armadas que han llegado a depender de la entrega de boletas como parte estándar del proceso electoral.

Los gobiernos estatales también pierden poder. La norma intenta federalizar los datos electorales que los estados controlan tradicionalmente. Obliga a los estados a entrar en una negociación donde la penalización por la desobediencia es la interrupción total de su infraestructura electoral.

El propio USPS queda atrapado en medio. Se le pide que sirva como herramienta de aplicación política en lugar de un servicio de entrega neutral. La credibilidad de la agencia sufrirá independientemente de cómo resuelvan los tribunales. Si la norma se mantiene, el servicio postal parece un brazo del poder ejecutivo. Si la norma cae, el servicio postal parece una institución que estuvo a punto de ser weaponizada.

Por qué el presidente también vota por correo

Donald Trump votó por correo en las primarias republicanas de Florida este año. Fue al menos la tercera vez que el presidente envió su propia boleta por correo. Este detalle importa no por ironía sino por claridad.

Trump entiende que la votación por correo funciona para él. No quiere que funcione para los demás. La orden ejecutiva que firmó en marzo estaba diseñada para restringir la lista de electores elegibles para votar por correo, vinculando la entrega de boletas a una lista federal de ciudadanos considerados elegibles por el DHS. La norma publicada el viernes es el plan operativo para ejecutar esa política.

La contradicción no es accidental. Es estructural. El mismo sistema que entregó la boleta de Trump puede usarse para bloquear las de otros.

Qué pasa después

La publicación en el Registro Federal es una formalidad. La verdadera batalla está en los tribunales. Los demandantes presentarán mociones de emergencia. Los estados buscarán medidas cautelares preliminares. La administración argumentará seguridad nacional, integridad electoral y autoridad federal. Los tribunales sopesarán estas afirmaciones contra décadas de precedente que protegen el control estatal sobre la administración electoral.

Las elecciones intermedias de noviembre están a meses de distancia. Septiembre es cuando la mayoría de los estados comienzan a enviar boletas por correo. El cronograma deja casi ningún margen para el error. Si las medidas cautelares se mantienen, la norma muere. Si caen, el servicio postal comienza a hacerla cumplir y el caos comienza.

De cualquier manera, la democracia estadounidense entra en este ciclo con los tribunales como árbitros finales sobre si uno de cada tres electores todavía puede emitir su voto por correo. Esa es una disposición frágil. Pone a prueba instituciones que nunca fueron diseñadas para sobrevivir este tipo de presión.