business 7 min de lectura

Por qué una subida agresiva del BOJ podría desatar el próximo crack bursátil en Asia

El Banco de Japón podría subir los tipos 50 puntos básicos la próxima semana, reavivando los temores de un desmontaje del carry trade en yen que ya provocó un crash en los mercados asiáticos en agosto de 2024. Con 1 billón de dólares en posiciones en juego, la pregunta es si los responsables políticos serán más suaves esta vez.

  • rendimientos del Tesoro
  • IA
  • carry trade en yen
  • subida de tipos del BOJ
  • mercados asiáticos

El BOJ está a punto de decidir de nuevo

El próximo martes 18 de septiembre, el Banco de Japón convocará su reunión de política monetaria con una pregunta que acecha en todos los escritorios de Seúl, Tokio y Singapur: ¿hasta dónde llega?

La tasa de política actual se ubica en 1,00 %, la más alta desde 1995. Los mercados esperan otra subida: eso es consenso. Lo que no está claro es la magnitud. Algunos medios japoneses informan que el BOJ podría subir las tasas 50 puntos base, un movimiento que los traders llaman un “gran paso” y que sería el más agresivo en décadas.

¿Por qué importa esto más allá de Japón? Porque en algún lugar hay aproximadamente 1 billón de dólares en apuestas financiadas en yenes esperando a ver qué pasa. Si el BOJ entrega más de lo esperado, esas apuestas comienzan a deshilacharse — rápido.

Qué pasó en agosto de 2024, en breves líneas

El 31 de julio de 2024, el BOJ subió las tasas nuevamente. Tres días después, el 5 de agosto, el KOSPI cayó 8,8 % y el KOSDAQ bajó 11,3 %. Ambos dispararon circuit breakers simultáneos. El Nikkei se desplomó un 12 %. En cinco días hábiles, el dólar-yen cayó 5,2 %, retrocediendo de alrededor de 153 a 145 yenes en una sola semana.

Fue el mayor crash en un solo día de la historia del mercado coreano y una ilustración de manual de cómo funciona el carry trade en yen en reversa.

La mecánica es bastante directa. Los inversores piden prestado en yenes a tasas cercanas a cero y compran activos que rinden más en el extranjero: bonos de mercados emergentes, Tesoros de EE.UU., acciones sudeste asiáticas. Cuando el yen se aprecia o las tasas japonesas suben, la operación se encarece sostenerla. Los prestatarios deben vender sus activos en el exterior y recomprar yenes para reembolsar sus préstamos. Esa presión vendedora se propaga por todos los mercados que toca el carry trade.

Esta vez se sintió diferente porque las posiciones habían crecido enormemente desde 2007, cuando ocurrió la última desinversión importante. Fondos de cobertura, fondos de pensiones y desks de trading propio construyeron operaciones similares. Cuando se encendió el fuego, todos corrieron hacia la salida al mismo tiempo.

Cómo están las posiciones ahora

El indicador más claro del riesgo restante es la posición neta corta en futuros del yen no comercial en el Exchange Mercantil de Chicago. Estas son apuestas especulativas a la baja del yen — el tipo de posicionamiento que se beneficia de la misma estrategia de carry trade que resulta aplastada cuando suben las tasas.

Al 28 de julio, esas posiciones cortas estaban en 163.000 contratos. Para contexto, en la víspera de la decisión de julio de 2024, estaban en 184.000. Cada contrato representa 125 millones de yenes. En términos de dólares, HSBC estima que el capital total del carry trade actualmente desplegado en el mundo supera el billón de dólares.

Eso no es una cifra menor. Es tan grande que un desenrollamiento parcial — digamos, el 20 o 30 % de las posiciones — podría mover precios de activos a través de múltiples continentes en cuestión de horas.

El latigazo que no fue

El 3 de septiembre, pocos días antes de la próxima reunión del BOJ, los mercados de Corea, Japón, China y Taiwán experimentaron un violento revese intradía. Las acciones se desplomaron y luego se recuperaron en aproximadamente media hora, un movimiento que los analistas describieron como montaña rusa.

El detonante fue evidente: el dólar-yen cayó a alrededor de 157 en las primeras horas de la tarde, avivando nuevos temores de que el BOJ actuara de forma agresiva. Pero el pánico resultó ser temporal.

“El nivel no fue suficiente para forzar la liquidación del carry trade, pero el mercado pareció anticiparse a la narrativa de fortalecimiento del yen durante la sesión”, dijo Lee Sang-heon, analista de investigación de iM Securities, según el material de referencia. En otras palabras, los algoritmos y los traders humanos vieron al yen moviéndose y reaccionaron de forma preventiva, luego se calmaron cuando el movimiento no escaló.

El episodio importó menos por lo que hizo a los precios y más por lo que reveló sobre el sentimiento. Un movimiento de 50 puntos base sigue siendo teórico. Pero el mercado ya está valorizando el riesgo como si estuviera ocurriendo ahora.

Por qué esta vez podría ser diferente

Hay dos razones para creer que el BOJ contendrá su mano. La primera es política y práctica: una subida de 50 puntos base sería el movimiento más contundente desde que el banco inició su lenta senda de normalización en 2024. También señalaría ya sea extrema confianza en la inflación japonesa o indiferencia total hacia la estabilidad financiera: una combinación peligrosa para un banco central que ha pasado años intentando convencer a los mercados de que no tiene prisa.

La segunda razón es la coordinación de divisas Estados Unidos-Japón que tuvo lugar a finales de julio. Ambos países intervjeron juntos para respaldar el yen, efectivamente poniendo un tope a cuánto podía depreciarse y eliminando una de las suposiciones clave que sustentan el carry trade. Con la perspectiva de depreciación del yen comprimida, el margen de seguridad para estas posiciones se ha estrechado aún antes de cualquier decisión de tasas.

Song Min-ki, investigador sénior del Instituto Coreano de Investigación Financiera, señaló que, si bien un replique del crash de agosto de 2024 sigue siendo “relativamente limitado” en probabilidad, la mera escala del posicionamiento actual significa que incluso un desenrollamiento modesto podría propagarse por los mercados financieros coreanos a través de flujos de capital extranjero.

Quién gana, quién pierde

Si el BOJ sube solo 25 puntos base, la operación de alivio será inmediata: las bolsas asiáticas se cotizarán al alza, el yen se debilitará levemente y las posiciones de carry trade podrán respirar un trimestre más. Los bonos en toda la región, especialmente los bonos del gobierno coreano, verán algo de alivio mientras el riesgo de salidas repentinas de capital se disipe.

Si el BOJ sube 50 puntos base, la secuencia se invierte. El yen se fortalece rápidamente. Los inversores extranjeros retiran dinero de las bolsas coreanas y de Asia en general. Los fondos de bonos de mercados emergentes enfrentan presión de redenciones. El KOSPI podría ver una corrección brusca sin importar en qué nivel abra. Y el par USD/JPY — ya uno de los pares de divisas más negociados del mundo — se convertiría en el punto de flash más claro, con movimientos que podrían superar el 3 % en una sola sesión.

Las acciones domésticas japonesas son el caso ambiguo. Un yen más fuerte perjudica a los exportadores como Toyota y Sony por motivos de traducción, pero también reduce la cuenta de importaciones de Japón y podría mejorar gradualmente el poder adquisitivo de los hogares tras décadas de estancamiento. El efecto neto depende de si el movimiento del BOJ se ve como una normalización disciplinada o como un endurecimiento inducido por el pánico — y ese juicio moldeará toda la trayectoria.

Qué viene después

El BOJ pasó 2024 señalando paciencia. Se ha movido de un punto base a la vez, siempre dejando al mercado adivinando. Cualquier desviación de ese compás el 18 de septiembre se interpretará como un cambio de filosofía: de cauteloso a decisivo, o de medido a temerario, dependiendo de tu posición.

Para los inversores coreanos, el marco de monitoreo es claro: vigilar el yen-dólar el martes por la mañana, observar las posiciones cortas del CME el miércoles y controlar los flujos de tenencia extranjera en el KOSPI durante toda la semana. Una subida por encima de 155 yenes por dólar dentro de las 48 horas posteriores a la decisión sería una señal que valdría la pena actuar. Cualquier cosa por debajo de 150 sería un evento de carry trade a plena escala.

El crash de 2024 fue una sorpresa porque le ocurrió a gente que creía que no podría volver a pasar. Las posiciones son más grandes ahora. Las señales de alerta suenan más fuerte. Si el BOJ las escucha o no determinará si septiembre se convierte en otro mes tranquilo o en el inicio de algo mucho peor.